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28 gennaio WILHELM FRANZ CANARIS (I)Nacido en Apelerbeck, 1 de enero de 1887 y muerto en Flossenbürg, 9 de abril de 1945, fue un oficial de la Kaiserliche Marine y la Kriegsmarine que participó en la Primera y Segunda guerra mundial, y llegó a ser almirante y jefe de inteligencia de la Kriegsmarine y la Wehrmacht durante el nazismo en Alemania. Su vida, rica en anécdotas y vivencias, corre profundamente entrelazada con los escenarios bélicos de las dos guerras que protagonizó Alemania. Canaris nació en Aplerbeck (Westfalia), el 1 de enero de 1887. El apellido que utilizaba parece tener raíces griegas, pero aunque entre sus ascendientes Canaris gustaba convenientemente de mencionar al almirante griego Konstantinos Kanaris -también marino y héroe de la Guerra de independencia de Grecia-, se supone que su familia procedía de Italia, a través de los "Canarisi", que se mudaron a Alemania en el siglo XVII. Su abuelo se convirtió del catolicismo al luteranismo.
Poseía una figura relativamente baja, que no se asemejaba al ideal ario; a causa de su baja estatura se lo denominó "el pequeño almirante", y él mismo solía compararse con Churchill refiriéndose a sí mismo como "el pequeño WC". Era la antítesis de quien se suponía debía manejar los hilos del espionaje militar. Resulta sorprendente que la Alemania nazi lo tuviera en uno de los más altos cargos, dada su moralidad, afabilidad, dulzura de carácter, carisma y sentido del respeto mutuo que imponía. Era muy diplomático, muy dado a la grata conversación, con don de gentes y diestro en el trato. Gustaba además de la austeridad severa, teniendo una oficina tan sencilla, que no era acorde al cargo. Vestía rara vez uniforme de marino, solo lo hacía si el protocolo así se lo exigía. Odiaba además que los militares se presentaran ante él con sus medallas, por lo que éstos las ponían a buen recaudo antes de entrevistarse con él. Las maquinaciones nazis le causaban repugnancia y cuando se veía involucrado en una de ellas sólo la orden directa de Hitler lo hacía intervenir. Hitler le tenia distancia a Canaris y Walter Schellenberg le consideraba un místico. Amaba a los perros, y tenía siempre un par de ellos que le acompañaban a todas partes. Los choferes de la Abwehr tenían instrucciones precisas de evitar atropellar a uno de ellos. Sus colaboradores antes de presentar cualquier informe debían soportar una charla previa sobre la fidelidad canina.
17 gennaio REFORMA MILITAR DEL GRAN CAPITÁNLa combinación de las operaciones de combate permitió a Gonzalo Fernández de Córdoba, en el transcurso de las guerras de Italia, introducir varias reformas sucesivas en el ejército español, que desembocaron en el Tercio. La primera reorganización fue en 1503. Gonzalo creó la división con dos coronelías de 6.000 infantes cada una, 800 hombres de armas, 800 caballos ligeros y 22 cañones. El general tenía en sus manos todos los medios para llevar el combate hasta la decisión. Gonzalo de Córdoba dio el predominio a la infantería, que es capaz de maniobrar en toda clase de terrenos. Dobló la proporción de arcabuceros, uno por cada cinco infantes, y armó con espadas cortas y lanzas arrojadizas a dos infantes de cada cinco, encargados de deslizarse entre las largas picas de los batallones de esguízaros suizos y lasquenetes y herir al adversario en el vientre. Puso en práctica, además, un escalonamiento en profundidad, en tres líneas sucesivas, para tener una reserva y una posibilidad suplementaria de maniobra. Gonzalo Fernández de Córdoba facilitó el paso de la columna de viaje al orden de combate fraccionando los batallones en compañías, cada una de las cuales se colocaba a la altura y a la derecha de la que le precedía, con lo que se lograba fácilmente la formación de combate. Adiestró a sus hombres mediante una disciplina rigurosa y formó su moral despertando en ellos el orgullo de cuerpo, la dignidad personal, el sentido del honor nacional y el interés religioso. Hizo de la infantería española aquel ejército formidable del que decían los alemanes después de haber luchado contra él, que “no habían combatido con hombres sino con diablos”.
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